miércoles, 3 de octubre de 2012

(Rulo)



El rulo tiembla y no es
la poesía que leo sino
los pies que caminan
sobre el Manzanares.

Desembocan las nubes
en la ciudad intangibles
meandros de aire son
las vente y veinte.

Se cruza conmigo
la mirada de antaño 
hecha padre los ojos
de su hijo preguntan
qué me ha pasado.

La ciudad se embadurna
con nubes de aire naranja y
luz amarilla en el agua y
el cielo huele a violeta.

Podría ser un milagro.

El temblor y la noche
de la que huyen los pasos
hacia sus casas.

Mientras yo escucho dioses
con escafandra y me asombro
de que nadie en este rulo que gira
metálico se asombre
por la explosión de esta tarde
de belleza cotidiana.

Me incorporo y escupo 
al río que me separa salto
por encima
de la gente que corre.

Yo también
me voy a casa.


4 comentarios: