Hay días en que te pones
las gafas de ladrillo,
esos en que te calzas
las sandalias de buzo.
Das los pasos despacito,
vamos, con pies de plomo,
y aún asi sólo consigues
hundirte antes.
En esos días
que las quinielas
son todo cruces,
y en los que en cada cruce espera
nuestro semáforo en rojo,
claro está vas prevenido,
ojo avizor, alerta,
mas ni aunque usaras cien ojos
lograrás verla venir,
será el santo
del Polifemo vizco
disfrazado de pirata.
En esos días que existen,
para desgracia de todos,
que se cuelan en el calendario
con peculiar insistencia,
a los que nadie
se le ha ocurrido
marcar en rojo,
en esos he decidido
declararme en huelga.
No de hambre o de sexo
que están muy vistas.
La mía será una huelga
de cinco sentidos.
El sexto me lo reservo
para que busque
en medio de la oscuridad
y que te intuya.
Para que todo lo que quizá
sea real se marche
con todo su esplendoroso
séquito al garete,
y sólo quede el infinito
dolor de la nada
o la sublime posibilidad
de tu existencia.