Aquí vendrán a vivir mis palabras, que de vez en cuando y con suerte, se harán poema.
lunes, 29 de julio de 2013
(Autocomplacencia)
AUDIO
Me jode confesarlo pero en el fondo
soy una buena persona.
No buena del todo entiéndanme a veces
soy un cabrón impenitente.
Lo peor es que reboto y oscilo,
no fondeo ni zarpo discurro por un mar
de medianías.
Y lo digo así con esta falsa modestia
de atracón con sacarina,
este orgullo que parece va a tronar
y solamente
silba.
Yo quisiera ser el malo de las películas
pero sin tanta charla con el héroe vencido
en el suelo dos disparos y a seguir
delinquiendo por las bravas.
O ese bueno carismático
de afán inquebrantable,
recto y duro como vara
pero atento y altruista,
que me salga el triunfo
por las orejas, vaya.
En vez de eso me acabo
en el término medio.
No soy negro ni blanco
sino varón caucásico.
No persigo mis sueños
bajo el sol de injusticia
ni les clavo los dientes
en la yugular.
Tampoco me doy a la droga.
Simplemente transcurro escondo
mis fracasos tras la alfombra
y ondeo ufano alguna
victoria ocasional.
Nada deslumbrante.
Ni perseguir imposibles
ni revolcarse en la mierda,
sólo guerras domésticas
y hambre para mañana.
¿Es que acaso son tan cómodas
nuestras verjas?
¿No podemos? ¿No debemos
aspirar a más?
Todos decimos comprometerse
con la libertad que es buena
y nos conviene tanto,
pero ninguno deja de follar
con el sistema del quinto.
Somos rebaño con ínfulas
de simios sin límite.
No rompemos el cerco para inventar la rueda.
No cavamos un túnel con vistas de topo.
No aleteamos con ansia
para alcanzar las nubes
que tanto se nos parecen.
Tampoco nos tendemos a morir.
Ni devoramos al congénere y luego al pastor,
hasta alcanzar la cima
de la pirámide alimentaria.
No es de extrañar.
No nos va la vida en ello.
Yo mismo podría
haber compuesto algo en condiciones.
Algo inspirador y memorable
que os hiciera estremecer y reír,
llorar y actuar.
Algo definitivo en vez
de esta mierda de poema.
Etiquetas:
autocomplacencia,
injusticia,
Poemas,
sistema. rebaño,
sueños,
verjas
jueves, 25 de julio de 2013
(A mi puerta)
AUDIO
Calumniarte.
Circundarte.
Desearte.
Parar un momento a pellizcar
la vista y seguir.
Recuerdo haberte vislumbrado
y tocarte,
tocarte,
tocarte…
Soltar las teclas y abrir
a la chica en letra interior
que llamaba a mi puerta.
miércoles, 24 de julio de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
(Callado)
AUDIO
Me desplazo quedo imperturbable.
A simple vista consumo café,
tomo autobuses sin hielo,
madrugo cada día impuntual,
atiendo mis recados.
Finjo que me creo las mentiras
vigilo bien la ropa mientas plancho
escribo correos electrónicos.
A veces finjo que no
me creo las mentiras.
La poesía discurre por debajo.
Por los trazos de tinta que lucen
los levantadores de peso.
En el columpio descarado que visten
las niñas jóvenes.
Tras el silencio promesa tornasolada
de las no tan niñas.
En el destello que asoma a las ojos
del escanciador de magia jubilado.
En el transporte público que sale
por mi garganta.
En el hueco mínimo que separa
tu mano de mis pantalones.
Me urge la poesía en los brazos cuando vienes.
Y sobre todo me urge escribirte
cuando te marchas.
El problema es que me desplazo mudo
en esta red de peces sin transporte.
Viendo poesía insinuada dentro
y fuera de mi cuerpo.
Desde fuera y dentro de tu cuerpo
de escaleras mecánicas.
Veo el miedo colgando de ventanas y puertas,
piernas y manos,
pechos y espaldas.
Veo el miedo destilándose en vocablos,
en botellas de nada gaseosa.
Cadenas de miedo industrial en ojos y cabezas.
Y poesía deslumbrante pugnando por salir,
aldabonazos de vida en el pecho y nadie
lleva sonotone,
nadie se otorga el don de mayordomo
y el momento pasa.
No queda constancia alguna en la sección
de poemas perdidos,
ninguna luz destelleante avisa
en el registro de llamadas.
Por eso abandono mi mutismo
en esta ocasión sobrevenida y continúo.
Me desplazo quedo imperturbable a veces
tomo café y escribo poemas.
El resto del tiempo mis manos no se mueven.
Sigo adelante.
Estoy callado.
jueves, 13 de junio de 2013
(Copa de Noche)
AUDIO
Voy a servirme una copa de noche,
porque es el mejor momento,
la hora mejor
para contrarrestarte.
Una copa de noche
con sus estrellas y todo,
alguna luz estrenada de la ciudad
recién encendida,
uno o dos fluorescentes de esos
que iluminan los fogones,
mientras dos amantes cocinan
el plato que nunca acaban y nunca
dejan de comer,
y nunca comen.
Quizá el primer flexo me preste
un par de letras huidizas, noctámbulas
para mi copa,
al ritmo que su lector despierta
y adormece el sueño como yo
de sus sentidos.
Será una copa lumínica
en la calma ruidosa
de esta noche.
Será una copa descalza.
Comenzará en las plantas
de mis pies descalzos
y no se detendrá
hasta colmar mi gaznate.
No se detendrá hasta colmar
mi pecho raso y ruidoso
de esta noche límpida.
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