Aquí vendrán a vivir mis palabras, que de vez en cuando y con suerte, se harán poema.
lunes, 31 de enero de 2011
(Luna Azul)
Oleajes de piel me recorren.
Te recorren de la punta
de tus labios
a los míos pasan
oleajes de tiempo
separados.
Harry Kane que pronuncia
la noche en el viento
sopla
su nombre tormenta.
El frío huye
tras de nosotros
y se queda helado
en la calle.
Dentro solamente llega
el rumor de las olas.
Las mantas aislantes
que encargamos,
a prueba de fuego.
Los cabos díscolos se aferran
a tus piernas sin dudas.
Los cabos serios amarran
tu cuerpo y el mío al mar
para que no se fundan.
Es la última noche de Enero
que te canto.
La luna azul que trastorna
y nos devuelve
a las mareas.
jueves, 27 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
(Escalofrío)
*(Como no me acababa de decidir, pongo las dos imágenes que tenía en mente, ¿cuál os gusta más?)
La farola mayor observa
mi discurrir entre sus hijas,
esbeltas,
alineadas,
cerillas de inventores lúcidos,
genios de siete de la tarde
a seis de la mañana.
El plato invertido de la noche
me sirve sopa de estrellas,
un caldo negro y caliente
que se derrama en el aire
en frentes fríos
hasta mis ojos
de porcelana.
Miro noches.
No reflejo más que noches
pupilas que aún no han sido.
Mañanas.
Mañana será otra noche igual
que la que me abandona.
Igual que la que se derrama
desde mis ojos de barro
hasta tu pecho caliente
y negro,
que no me conoce.
Me abrigo.
La bufanda cometa me anuncia
las manos del invierno vienen
cargadas de frentes fríos.
Rotundos.
Pienso en ti.
Pienso en mi jersey tan viejo
de lana roja.
En la noche negra
que se lleva volando
mi bufanda.
La farola mayor observa
mi discurrir entre sus hijas,
esbeltas,
alineadas,
cerillas de inventores lúcidos,
genios de siete de la tarde
a seis de la mañana.
El plato invertido de la noche
me sirve sopa de estrellas,
un caldo negro y caliente
que se derrama en el aire
en frentes fríos
hasta mis ojos
de porcelana.
Miro noches.
No reflejo más que noches
pupilas que aún no han sido.
Mañanas.
Mañana será otra noche igual
que la que me abandona.
Igual que la que se derrama
desde mis ojos de barro
hasta tu pecho caliente
y negro,
que no me conoce.
Me abrigo.
La bufanda cometa me anuncia
las manos del invierno vienen
cargadas de frentes fríos.
Rotundos.
Pienso en ti.
Pienso en mi jersey tan viejo
de lana roja.
En la noche negra
que se lleva volando
mi bufanda.
lunes, 17 de enero de 2011
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