lunes, 15 de agosto de 2011

(Fábula de los mercados)



El fruto le dijo al árbol
aquella mañana,
alzando sus ojos de fruto
caído en la tierra:
“me debes el aire que ondea
a la tarde en tus hojas,
la tibia sopa de letras
que nutren tu cuerpo,
la raigambre pavimentada
que te mantiene erguido.
La vida con la que vives.
La vida me debes”.


Y el árbol que pese a todo
su tronco de árbol,
padecía de corteza gastada
y hueca por dentro,
fluctuó bamboleándose
como un gigante herido,
y colapsó 
con pavoroso estruendo
sobre su fruto privado. 


lunes, 8 de agosto de 2011

(Patio)



El patio está umbrío y solitario.
A veces lo acaricia un rayo
de sol que llega entre resquicios,
y la hierba que crece fina entre las juntas
se estira como el cuello interrogante
de una jirafa sorprendida.


Solitario y umbrío 
sobre todo en la noche,
cuando cantan los grillos,
los tenores, los amantes,
y se juntan las losas 
del suelo cercenando
la posibilidad de la luna
y los sueños verdes.


El aire tiembla ligero 
y fresco entre sus muros,
que se miran impávidos 
unos a otros,
y a pesar de que a veces
lo visite la lluvia
el silencio es el único 
que realmente lo habita.
Por eso las gotas, 
los niños, las risas,
no le son más que extraños,
fugaces intrusos,
que se cuelan brevemente
en su vacío sólido,
y a la primera nota 
de la cigarra
recogen sus bártulos
y se evaporan.


Solitario y umbrío y
en el ala oeste,
nadie puede encontrarlo 
si mira al norte,
y si se oyen pasos 
al salir las nubes,
son caminos que se alejan
de las voces tenues,
y se agotan llenos
de paraíso,
que poco a poco se apaga
y ya nunca vuelve.


Umbrío respira el patio, 
solitario y silencioso.
Engalanan sus viejas paredes 
florecidas ausencias.
Y la sombra suave no permite 
escapar a quien para, 
detenido un momento al arrullo
de sus canciones.
En este portal sombrío
nacido de dentro.
Clausurado con palabras.
Invisible.
Solo.



lunes, 1 de agosto de 2011

(Infracciones)



Cuando miras a través de las paredes,
cuando pasas sin tocar
por los espejos,
y el aire que se detiene en tus hombros
atropella sin pudor al viandante,
no gesticulas ni gritas 
piedad,
aspavientos,
porque tus labios polizones
no son terrenales,
no están sujetos
a la legislación vigente.


martes, 26 de julio de 2011

(Mentira)


Es probable que el amor
sea una mentira.
Por otra parte es más
que probable
que todo lo sea.
Así que en este paladar
engañoso y restaurante,
prefiero disfrutar 
de los falsos
sabores
que más me gustan.


martes, 19 de julio de 2011

(Supervivencia)


No me persigue el guepardo.
No me embosca la pantera
entre las flores nocturnas.
No hay serpientes que se enrosquen
a las patas de mi cama.
Al abrevarme no me preocupan
los cocodrilos que parecen troncos.
Sólo me inquieta el brillo
de esa mirada tuya,
que me incita a incinerar
en la hoguera de esta noche,
todas las sensateces, 
cautelas recomendadas,
y lanzar al río grande
los macutos y aparejos,
las normas fundamentales
de supervivencia.